martes, 4 de noviembre de 2008

"El loco de la jarra"


Tomar 8 vasos de agua al día es quizás el consejo más saludable que existe. Lo bueno es que siguiendo este consejo, todo el mundo anda tomado agua. Allí tienes a la señorita esperando su combi para ir a trabajar, bien paradita pelándose de frío pero con su “toma todo” lleno de agua. También está el estudiante que llega al kiosko de la universidad y pide su agua mineral sin gas. “¡Bajo en la esquina!” grita el musculoso que corre al gimnasio y lleva en su maletín una sobresaliente “galonera” llena de agua para después del ejercicio. Y allí me tienen a mí, con una jarra de vidrio sobre el escritorio que me hidrata a lo largo del día.

Hoy, me paré del escritorio, tomé mi jarra de agua para llenarla por segunda vez, cuando de pronto: - Allí va el “loco de la jarra”. Era uno de los muchachos de la oficina que no tuvo mejor idea que bautizarme como “El loco de la jarra”. Desde luego esto me generó una fuerte carcajada. Llené mi jarra, volví al escritorio y como quien rememora algo dije: “El loco de la jarra”.

De pronto vino a mi mente el loco del barrio. ¿Quién no recuerda cuándo era niño que había un loco que de cuando en cuando pasaba por la cuadra y lo hacía asustar a uno? Después de ser bautizado como el “loco de la jarra” recordé mi época de niño pata de perro, en la que existía el “Loco Pito”...

Patitas me faltaban cuando escuchaba “Allí viene el Loco Pito”. Ni siquiera volteaba para cerciorarme si lo que gritaban era verdad. Yo escuchaba “Loco Pito” y emprendía veloz carrera hacia mi casa. El “Loco Pito” tenía aterrorizados a todos los niños de la cuadra porque era un indigente que cargaba con mil cachivaches sobre su encorvado cuerpo y era famoso por lanzar piedras a los niños y hasta se había creado una leyenda urbana de este hombre que deambulaba por las calles sin saber a donde iba.

Teníamos suerte cuando el “Loco Pito” podía ser divisado a dos cuadras de distancia. Al menos se le veía y sabías que tenías tiempo para correr y ponerte a buen recaudo. El problema era cuando el “Loco Pito” daba vuelta en la misma esquina de tu cuadra y lo tenías a menos de 50 metros.

Recuerdo que una vez jugábamos la pichanguita en la cuadra donde vivía y era mi turno de ser arquero. Alí estaba cuadrado yo entre las dos piedras que hacían las veces de arco (sería mentir si digo que estaba cuadrado bajo los tres palos, pues estos nunca existieron en mi barrio), cuando de pronto vi que todos corrían hacia el otro arco. Todos se desentendieron del balón. Nadie quedó y yo me preguntaba que había pasado. Pensaba que habían visto al diablo, pero no. Habían visto al “Loco Pito” que había doblado la esquina. Cuando volteé para ver la causa de estupor y alarma de toda la “palomillada”, tenía al “Loco Pito” a unos 20 metros de distancia. ¡Me dio la garrotera! Al mejor estilo del Chavo del Ocho con la diferencia que no necesité un chorro de agua para que me pase el efecto, pues en un santiamén emprendí veloz carrera que me alejó, en un abrir y cerrar de ojos, del famoso “Loco Pito”.

El “Loco Pito” ya debe haber muerto. Cuando lo vi de cerca noté que era un hombre de edad avanzada. Ahora me pregunto: ¿Qué pasará por la mente de un indigente al que todos llamamos “loco”? Alguien ya lo dijo una vez: “Si el loco persistiese en su locura se volvería sabio”.

Y tu: ¿Te acuerdas del loco de tu barrio?

7 comentarios:

KATTYRITA dijo...

Ya que por muchos años, sin saberlo yo al principio, hemos compartido el mismo barrio. Recuerdo a la "pelona". Era una señora "pelona" que se llevaba a los niños porque los suyos se habían muerto. Esta señora, que yo nunca vi por cierto, vivía en una antigua y horrible casa en "García Calderon" (No se si recuerdas esa calle, ala altura de cusco 6) Un día me mandaron al mercadito de la misma calle, para comprarle unas plantas a mi mamá, ese día me llevé uno de los sustos más grandes de mi infancia. Cuando salí de mi casa, los niños comentaban que habían visto a la pelona y que andaba por ahí, llegué llorando al mercado y le supliqué a la vendedora de las palntas que me llevara a mi casa por temor a la pelona, le hice tomar la ruta más larga para retornar a mi casa todo por no cruzarmela, y por el camino repetía:"Ayyy, la pelona, la pelona, me quiere llevar". Ahora creo que si ella era la pelona, yo era la llorona (jajaja) ya con los años supe que era una señora muy viejita, que murió de cáncer al seno (tal vez por eso era calva). pero bueno, era niña y algo ignorante de enfermedades como el cáncer. Por cierto, me alegre cuando supe que la pelona había muerto, ya podía pasar sin correr, llorar o muerta de miedo por la esquina de García Calderon y Cusco para ir al mercado. Con el tiempo, me dio pena esa señora porque entendí mejor las cosas. Parece que "esos" barrios vecinos (Cusco, Atahualpa, García Calderon, Cepita, etc.) guardan muchas historias interesantes. Saludos a la familia y muchas bendiciones.

Gustavo Rodriguez dijo...

Que graciosa tu anécdota Katty. Creo que, como dices, hemos vivido en barrio de locos !!! jaja

Un abrazo

Anónimo dijo...

Hace muchos como a dos cuadras de la casa de mi madre vivia un "loco", al que llamábamos el "Millonario", este loquito a diferencia de otros era un viejito bonachón, que tenía la particularidad de hablar siempre sólo, no se porque motivos recolectaba cosas que al parecer para nosotros era inservible y los acumulaba a un costado de la puerta de aquella casa de donde fué hechado, y es que era sabido que este personaje alguna vez fué "cuerdo" y que cuando le vino la locura un hermano suyo de aprovecho y lo hecho de su casa para ocuparlo luego. A gusto nuestro, cada vez que le gritabamos ¡Millonario!, nos respondia muy alegremte el saludo, blandeando su mano y mostrando esa sonrisa aprueba de todo. Me pregunto si a pesar de todo, este ser humano a su manera era Feliz.
Khalil Gibrán escribió en su obra "El Loco". "Y en mi locura he hallado libertad y seguridad: la libertad de la soledad y la seguridad de no ser comprendido, pues quienes nos comprenden nos esclavizan."

Felipo.

Anónimo dijo...

ese "loco" nos tenia locos a todos en el barrio, andaba con banderas y aveces se ponia un antifaz era bajo de estatura pero temido como si fuese un gigante, y no te olvides tambien de la loca maura!!!

chichi

Gustavo Rodriguez dijo...

Felipo: ¿No será que el Millonario en verdad lo era y ahora anda en una poderosa Peugeot PARTNER???!!! Bienvenido al blog amigo.

CHICHI !!!! Que tal SORPRESON mi amigo. Allí te escribo a tu e-mail. Gracias por visitar el blog. ¡Guarda con la Loca Maura!!!! jajaja

Anónimo dijo...

quien no recuerda anecdotas de su infancia, en mi caso el famoso loco "cotin" era el terror del barrio asustaba a todos con su saco y cuando pasaba por mi casa al igual que todos los niños de esa epoca nos daba tremendo susto parabamos de jugar el fulbito o lo que estubieramos haciendo en ese momento para partir carrera , resulta que el loquito cotin trabajaba recolectando botellas de plastico y es por eso lo del saco que para nosotros era la bolsa inmensa donde supuestamente se llevaba alos niños, recuerdo que al que mas panico le daba era a mi hermano para el era como si hubiera visto al diablo o algo por el estilo. Muy aparte de esto tambien recuerdo y bien claro al famoso perro "come gente" era un perro pastor aleman que no salia de la casa de sus dueños y cuando se escapaba era el terror para grandes y chicos le decian el perro come gente por que cuando salia mordia a todos sin importar si estubieras caminando,corriendo,o hasta quieto,es mas tanto era el panico que todos le tenian al perro que nadie se atrevia a pasar por esa calle donde vivia el perro nadie, sin duda este fue el perro mas temido en todo el barrio no solo por los niños si no tambien por los adultos.Cuando se escapaba el perro "come gente" era como si se hubiera escapado un leon de circo.

Omar.

Anónimo dijo...

Yo recuerdo cuando viajaba los tres meses de verano al norte chico, Supe Pueblo, para ser exactos. Allí había una loca conocida: La Loca Bertila. Sabía que era observada y que le decían loca porque bastaba que la miraras para que te lanzara un grito como quien te va a atrapar.Obviamente niños (y adultos en algunos casos) salían despavoridos...era muy graciosa.

Karen