¡Felíz Navidad amigos!

¿Qué celebramos los cristianos en Navidad? Es una pregunta que muchas veces me han hecho. Es más, tantas o más veces me han preguntado ¿Ustedes los evangélicos celebran la Navidad?, y la respuesta siempre la he dado con mucha emoción: ¡Claro que si!

La Navidad es una fecha de celebración muy especial para nosotros los cristianos, pues el nacimiento de Jesús marcó el inicio de un hermoso plan de redención y salvación para la humanidad. Durante muchos años el hombre aguardaba el cumplimiento de la promesa que Dios había hecho, que El enviaría a un salvador para su pueblo.

Jesús es la razón de ser de la navidad y a El lo celebramos, porque nació para darnos vida y le amamos porque el nos amó primero. Y nos mostró su amor y nos dio su vida al morir en la cruz del calvario, y tomó nuestro lugar por amor. ¿Cómo no celebrar su nacimiento? ¿Cómo no alegrarnos de su venida al mundo? Aunque parezca una afirmación lógica, para que Jesús muera por nosotros, él debió nacer primero; y ese es el sentido que le doy a la navidad. En aquel pesebre prestado (pues no hubo lugar para El en el mesón), rodeado del olor de animales, sin un lugar especial donde recostar su cabeza, allí nació nuestro Salvador.

Queridos amigos, en esta Navidad, quiero hacerles llegar en nombre de mi familia y en el mío propio, un cariñoso saludo navideño y deseo que la paz de Jesús esté en sus corazones y en el de cada uno de sus seres queridos. Que esta Navidad sea llena de amor y bendiciones de mi buen Dios, y que sea una fecha en la que no olvidemos que JESUS ES EL HOMENAJEADO ESPECIAL. Dense un tiempo para pensar en El, para agradecerle lo que hizo por nosotros. Abrámosle la puerta de nuestros corazones para que El limpie cada día nuestra maldad y nos renueve en medio de este mundo difícil y cambiante.

Les deó esta hermosa canción llamada El Niño de Belén, cantada por Marcos Vidal. Ojalá puedan reflexionar un poquito en ella. Dios los bendiga.


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La Gran Aventura en Las Cataratas de Iguazú

En Abril de este año tuve la suerte de viajar con mi esposa Angélica a Argentina y conocer uno de los lugares más espectaculares del mundo: Las Cataratas de Iguazú. Fueron días inolvidables y les comparto un resumen del video que muestra nuestro paseo en balsa (gomón) por las aguas del Río Iguazú. Fue muy emocionante el momento en que las aguas nos golpeaban. Para mi fue en realidad La Gran Aventura de mi vida.


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El Barza aplaudido en el Bernabeu

¿Te imaginas a los hinchas de Boca Juniors aplaudiendo a los jugadores de River Plate en el estadio La Bombonera? O en el plano local, ¿te imaginas a los hinchas de Alianza Lima aplaudiendo el buen juego de la U en el mismísimo estadio de Matute? Yo no. Es inimaginable que pueda suceder algo así, que los hinchas aplaudan al archirival de siempre.

Pues en el video que muestro verán a los hinchas del Real Madrid aplaudiendo a las estrellas del Barcelona en el mismísimo Santiago Bernabeu. ¿No lo creen? Échenle entonces un vistazo al video. Sencillamente impresionante.

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Semana ¿Santa?

A lo largo de los años, muchas personas que saben de mi fe cristiana evangélica me han preguntado si celebro (sic) la Semana Santa y si estas fiestas (sic) tienen un significado especial para mí. Nunca me ha incomodado dar respuesta a esta pregunta, al contrario, aprovecho la oportunidad para ampliar el concepto que pueden tener otras personas sobre lo que profeso como evangélico.

El sentido que tiene la Semana Santa para mí dista mucho a la forma en que fui enseñado cuando niño. Recuerdo que en mi niñez, cuando profesaba la fe católica, las personas mayores no nos dejaban por ejemplo jugar porque “es pecado niño estar por allí jugando mientras Cristo está clavado en la cruz”, o “si pateas la pelota estás pateando el cuerpo de Cristo, ¿no te ha dicho eso tu mamá?”. El sentido de culpa era terrible, lo recuerdo claramente. Ah y el clásico “no se come carne porque el que come carne come la carne de Cristo”. Creo que esta forma de pensar ha cambiado con el paso de los años, tal vez la única de estas tradiciones que permanece a la fecha es la de no comer carne durante la Semana Santa.

Pues bien, la Semana Santa no es para mi una “fiesta” precisamente ni mucho menos un motivo de celebración. Por el contrario son fechas para reflexionar y recordar lo que Jesús hizo por el hombre. Desde luego aprovecho para descansar en familia y si es posible alejarnos un poquito del mundanal vértigo de la ciudad.

Lamento sí, que al igual que la navidad, Semana Santa se haya convirtido en oportunidad de negocio de muchas personas, sino pregúntenle a los vendedores de pescado que elevan sus precios en dos o tres veces. Y que hay de los encartes que nos llegan con El Comercio el mismo día del famoso “Domingo de Ramos”: Carpas, lámparas, colchones inflables, bolsas de dormir, etc: claro si medio mundo se arranca a las playas a acampar. En fin, cada uno tiene derecho de pasarlo de la mejor manera según su fe y la importancia que le da a la fecha.

Finalmente creo que recordar solamente una vez al año lo que Jesús hizo por nosotros es muy mezquino. No soy un cucufato, pero creo que permanentemente debemos recordar el acto de amor de Jesús por nosotros. Nos hemos acostumbrado a dejar a Jesús a un lado de nuestras vidas. Si Semana Santa es solamente una fiesta litúrgica que por tradición seguimos, nos viene bien leer lo que Jesús dijo: “Así habéis invalidado el mandamiento de Dios por vuestra tradición. Hipócritas, bien profetizó de vosotros Isaías cuando dijo: Este pueblo de labios me honra, pero su corazón está lejos de mí” (Mateo 15:6-8).

Relájense y disfruten en estos días libres, y si pueden reflexionen un poquito sobre el amor de Dios para nosotros. Aunque sea después de la resaca.

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La historia de Zacarías Smith

El video que aquí les comparto fue colgado por mi amigo Yuri Alfaro en su cuenta de Facebook y la verdad es que me impactó mucho.

Después de ver la historia de Zacarías no me quedan dudas que la bondad de Dios está por encima de las cirunstancias que nos tocan vivir. Me quedo con las últimas palabras de video: Dios es Dios y Dios es bueno.

No dejen de ver el video.







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Del Nintendo de Sombrita al Wii de Sebastián


Nunca me gustaron los videojuegos. En mi barrio de toda la vida, claro, Atahualpa en el Callao, a comienzos de los ochenta no era común hablar de ellos. El recuerdo más lejano que tengo es el Atari de Sombrita. Sombrita es Carlos Ardiles Rojas, uno de los muchachos con los que peloteábamos y vivíamos felices en el barrio. En su casa había un Atari. Todos los niños que jugábamos al Kiwi, al Chiquimango, al Palito Chino, y otros juegos sabíamos que había un Atari allí en su casa, pero no recuerdo a uno que le agarró cariño a esa máquina negra que ponía carreras de carros en la TV y al viejo Pacman que comía mostritos.

Recuerdo que cuando ese Atari fue novedad en casa de los Ardiles, todos los mocosos del barrio entramos un día en ella para ver de que se trataba ese Atari. Claro, cuando llegó a mí el mando para que guíe al Pacman a comer los mostritos yo había esperado un largo rato. Mi decepción fue grande cuando a los pocos segundos (no creo haber llegado al minuto) mi juego había terminado. ¿Qué? ¿Eso era todo? Señoras y señores. Niñas y niños: Esto no es conmigo. No creo haber llegado al minuto cuando ya estaba nuevamente en la calle, seguramente jugando con los que antes que yo, también se habían decepcionado del Atari.

No recuerdo más intentos con el Atari de Sombrita. Algunos años más tarde, ya en los últimos años de la secundaria tendría un nuevo encuentro con los videojuegos. Fue en casa de mi amigo Germán Bedoya Vinces, compañero en el colegio y también del barrio. Fuimos a su casa con otro amigo del colegio, mi gran amigo Erick Tamaríz Quijandría, compañero también de la banda de músicos del colegio. Germán tenía una consola de juegos (no se si era un Atari o un Nintendo, o que otro nombre tenía). Esta vez éramos solamente tres “players” así que no había mucho tiempo de espera entre juego y juego. Claro, siempre era yo el que perdía y tenía que entregar el mando.

Por alguna extraña razón nunca he sido bueno para los videojuegos. Tan malo era que ni siquiera me angustiaba por querer volver a jugar. Si jugaba o no me tenía sin cuidado. Creo que no me gustaban y punto. No recuerdo, por ejemplo, haberles pedido alguna vez a mis padres que me compren una consola de videojuegos. Ellos desde luego, deben haber celebrado eso en su momento. Lo mío en esa época era jugar en la calle.

Ya a finales de los noventa tendría un nuevo encuentro con los videojuegos. Fueron algunos encuentros con mi hermano del alma y colega, mi tocayo Gustavo Contreras. Fue en un pueblo llamado Chuiquián, a donde llegamos para trabajar en el proyecto Antamina, pueblo en el que vivimos durante poco más de un mes. Un día pasamos por una casa a la que los niños llamaban “El Vicio” y donde varios niños jugaban Play Satation. Gustavo me animó a jugar y, desde luego, me negué al comienzo. No quería probar nuevamente el trago amargo de perder todos los juegos. Al poco rato ya estaba allí peleando con Gustavo en un juego clásico llamado Street Figther (no se si era el 1, o 2 o cuál, tal vez mi tocayo lo recuerde). Pero recuerdo haber sido la burla de algunos petisos “viciosos” cuando veían como mi tocayo de deshacía de mi en apenas pocos segundos. Lo mío era celebrar uno que otro golpe franco que lograba colocar en los cuerpos de los personajes de mi tocayo (siempre fue para mi un misterio cómo le hacía para meter esos golpes). Al poco rato llegó el momento de dejar Chiquián y acabo ese nuevo acercamiento a las consolas.
Cuando llevaba un año en el proyecto Antamina, nos movimos a un campamento llamado Pachapaqui, por ser el nombre del pueblo donde estaba ubicado el mismo. Mi abuela Hilda, en uno de mis viajes de visita a Lima, me dijo que alguna vez una señora le había dejado “un aparato dicen para jugar en la televisión hijo ¿no quieres llevarlo?”. No dude en decirle que si quería llevarlo. En la casita del campamento en Pachpaqui teníamos televisor y un VHS y pensé que podía aportar un toque de tecnología a nuestro “centro de entretenimiento” llevando este “aparato para jugar en la televisión”. Ese aparato se llamaba Nintendo. Y tenía solamente dos cassetes: Uno de carrera de autos y el otro de… no me acuerdo. Fue la sensación en la casa: Rommel Serván, Tito Montagne, Gustavo Contreras, Fredy Benites, Félix Chávez, Alberto Machado, Lucho Castillo, y yo nos turnábamos para jugar. Dos jugadores por carrera, el que perdía entregaba el mando. Desde luego, yo siempre entregaba el mando. Poco a poco dejamos de usarlo. Otro capítulo con los videojuegos se cerraba.

Han pasado poco más de diez años y una nueva historia ha comenzado. Aunque esta vez con otro sabor. Sebastián mi hijo, el pequeño que me sigue, había descubierto en el Internet a un pequeño personaje llamado Mario Bross (gracias a links de juegos para niños que le dieron en el nido). Yo lo veía jugar y me sorprendía la habilidad con que avanzaba algunos niveles y también sufría cuando perdía y “si lloras te apago la computadora ¿ok?”. Hasta que llegó la navidad, y en Discovery Kids vio la publicidad del New Super Mario Bross Wii que permite “cuatro jugadores papito: Tu, mamita, mi hermanita y yo. ¿Qué chévere no papito? ¿Me lo vas a comprar por navidad no papito?”. Si señores, fueron casi dos meses de escuchar los ruegos de Sebas pidiéndonos a Angélica y a mi que por navidad le compremos el Nintendo Wii porque “es baratito papito, mira aquí dice en la revista: Cuesta 999 nomás. Barato no papito?” Solamente lo miraba y deseaba dentro de mi que algún día sus hijos le digan lo mismo.

Llegó la navidad y gracias a Dios pudimos comprarle el Nintendo Wii que tanto quería y su juego New Super Mario Bross. Claro, además del cargador de baterías de los mandos, y del mando adicional “porque tienes que jugar conmigo papito”, y del transformador porque la consola es para 220V. Desde luego eso no está incluido en el baratito 999 ¿no hijito?

Lo cierto es que esta vez le agarré por fin el gusto a los videojuegos. Y no porque la tecnología de la consola es alucinante (en verdad lo es), ni porque los juegos son divertidos; creo que la razón es que ahora mi compañero de juegos es Sebastián. Es cierto, reniego muchas veces con él durante el juego, lo acepto, pero nuestras jornadas en el Wii terminan siempre entre besos y abrazos, y con la promesa que para “la próxima no voy a renegar tanto hijito”. La paso tan bien con mi hijo, aún cuando sigo siendo malo para el juego, pero ya va llegando el día en que el me supere porque está aprendiendo a jugar. Llegará pronto el día cuando sea el quien reniegue conmigo porque no lo dejo avanzar. Amo compartir esos ratos con él jugando Mario Bross.

Mucho cambió desde el Atari de Sombrita hasta el Wii de Sebastián. Cambió tanto como aquel niño que rechazaba el Atari y que hoy disfruta del Wii.

Let´s we go!!!!

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Felíz Año 2010


Queridos amigos: En esta última entrada del 2009 va para ustedes mis más sinceros deseos de prosperidad para el Nuevo Año 2010. Deseo de todo corazón que para cada uno de ustedes sea un excelente año; un año en el que puedan alcanzar todas las cosas que se propongan y hago votos para que la paz y la felicidad reinen en cada uno de sus hogares.

Amigos míos, espero seguir llegando a ustedes a través de esta humilde tribuna durante el 2010. Una vez más, gracias por leer mis excentricidades y cursilerías, y además tener la generosidad y grandeza de dejarme sus comentarios. Es para mi una forma de estar cerca de ustedes, entrañables amigos a quienes no puedo abrazar ni saludar todos los días. En buena hora para mí (espero que para ustedes también) que aún me quedan ganas por seguir con el blog.

Finalmente deseo que Dios derrame sus bendiciones sobre cada uno de sus hogares y en especial sobre cada uno de ustedes.

Feliz 2010.

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Influencia que trasciende

Hace dos semanas estuve en la siempre bella y acogedora ciudad de Cajamarca, ubicada en la sierra norte del Perú; ciudad que como siempre me recibió con sus bellos prados y sus hermosas calles andinas con encantadores paisajes de fondo. Fue inevitable que vuelvan a mi mente los meses que me tocaron vivir en esa ciudad allá por el año 1995. Y aunque esta vez no fue un paseo lo que me llevó a Cajamarca sino más bien un breve viaje de trabajo, tuve la oportunidad de visitar a un viejo y entrañable amigo mío llamado Elías Huamán. El es un misionero que radica varios años ya en Cajamarca y ejerce un pastorado en la Iglesia Filadelfia de esa ciudad. A pesar que llegué algo tarde al culto de oración pude oir parte de la exposición que Elías dio. Ese día tenían un invitado especial en su culto: el Pastor Frank Carmical.

Acabado el servicio tuvimos la oportunidad de disfrutar una agradable cena en la casa de Elías. Una buena parte de nuestra conversación fue sobre la forma en cómo hoy en día una gran la niñez de todo el mundo se echa a perder debido a un indolente falta de presencia de la figura paterna en el hogar.

Frank nos habló acerca de un hombre llamado Jonathan Edwards quien es conocido como uno de los principales misioneros para los nativo americanos del Siglo XVIII y como uno de los principales teólogos protestantes de la historia de los Estados Unidos, incluso llegó a se Presidente de la Universidad de Princenton. Muchos consideran que su principal obra fue el primer Gran Avivamiento de la Iglesia Protestante entre 1740 y 1742. Sus predicaciones y su legado histórico aún son estudiados en muchas escuelas teológicas e incluso en universidades en todo el mundo.

Sin embargo hubo algo que nos contó Frank sobre Jonathan Edwards que pude corroborarlo en Internet. Edwards se casó con una mujer de sólidos principios bíblicos llamada Sarah. Ambos tuvieron once hijos a quienes él, personalmente, se encargó de discipular y transmitir toda su fe pues consideraba que su principal aporte a su nación era dejarle una generación de hombres que amaran a Dios y sirvieran de corazón limpio a la sociedad.

Un estudio investigó el árbol genealógico a partir de Jonathan y Sarah Edwards encontrando lo siguiente entre 729 descendientes:

400 cristianos de renombre
13 presidentes de universidades
65 profesores universitarios
100 abogados
32 jueces estatales
85 autores de libros clásicos
66 médicos
80 oficiales políticos
3 gobernantes estatales
3 senadores
1 Vicepresidente de los EEUU.

Es impresionante la influencia que tuvo Edwards sobre la vida de sus 11 hijos, quienes seguramente replicaron esa influencia en sus hijos y así de generación en generación. Edwards puso en práctica lo que dice en la Biblia: Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas. Y estas palabras que yo te mando hoy, estarán sobre tu corazón; y las repetirás a tus hijos, y hablarás de ellas estando en tu casa, y andando por el camino, y al acostarte, y cuando te levantes. Y las atarás como una señal en tu mano, y estarán como frontales entre tus ojos; y las escribirás en los postes de tu casa, y en tus puertas. (Deuteronomio 6:5-9)

Creo que nosotros somos consecuencia de lo que pasó con nuestros antepasados directos, de nuestra propia herencia familiar; pero tenemos a la vez la oportunidad de hacer un punto de quiebre si es que hasta aquí la cosa no anduvo bien. Podemos superar nuestras debilidades para dar el mejor ejemplo a nuestros hijos y que ellos hagan lo mismo con los suyos.

Frank Carmical nos contaba que una anciana de su iglesia en los EEUU aporta económicamente para su labor como misionero en China. Esta anciana es una descendiente de Jonathan Edwards.

Me pregunto: ¿Fue el avivamiento del Siglo XVIII la principal obra de Jonathan Edwards? Creo que no. El principal legado de Edwards fueron muchos hombres y mujeres con principios sólidos producto de la fe de este hombre y la de su esposa Sarah.

Seamos una buena influencia para nuestros hijos. Lo que ellos ven… ellos hacen.

Les dejo este video que realmente es impactante. El mensaje final dice: "Children see: Children Do. Make your influence positive" (Los niños ven: Los niños hacen. Haz tu influencia positiva)

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25 años caminando con Jesús

Han pasado 25 años desde que invité a Jesús a vivir en mi corazón y hacerlo el Señor de mi vida. Era apenas un niño de 10 años cuando en una noche fría del mes de Noviembre de 1984 hice una oración pidiendo a Jesús que perdone mis pecados y que viva dentro de mí. Es cierto ¿Qué pecados tendría que perdonar Jesús a un pequeño niño como lo era yo? ¿Cuántos pecados pude haber acumulado en esos 10 años de corta vida? Con seguridad les digo que no muchos, pero con seguridad también les digo que a mi corta edad comprendí el sacrificio de amor que Jesús hizo por mí cuando murió en la cruz. A los 10 años escuché por primera vez el verdadero sentido de la muerte de Jesús y del amor que tuvo por nosotros, pues a pesar de haber estudiado en un colegio católico nunca escuche como aquella noche todo lo que Jesús tuvo que hacer por amor a mí. Y así, siendo un pequeño niño sin grandes pecados acumulados me hice hijo de Dios a través de una oración, y a partir de allí adopté una fe grande en aquel que lo entregó todo por mí.

Han pasado 25 años y ahora soy un hombre adulto que durante todos estos años aprendió que lejos de Jesús no es lo mismo ni es igual. En estos 25 años Dios me ha mostrado tanto, me ha dado tanto, me ha bendecido tanto que es imposible para mi no considerarlo en las cosas que hago. Todos estos años he sido testigo de una obra milagrosa de Dios en mi vida, me considero un milagro de Dios si necesidad de haber acumulado grandes pecados en mi vida. Me considero un milagro de Dios porque solamente él puede dar tal multitud de bendiciones a una persona tan común y corriente como yo, porque simplemente El no me ve de esa manera, El ve en mí a un hijo amado y a alguien especial y diferente de los demás.

En todos estos 25 años Dios ha sostenido mi vida y la vida de mi familia de una manera maravillosa. Yo puedo decir hoy como dijo alguna vez el salmista David: “Te alabaré porque formidables, maravillosas son tus obras. Estoy maravillado y mi alma lo sabe muy bien”.

Estuve pensando en hacer una crónica de estos 25 años caminando de la mano de Jesús. Estuve pensando muchos días en lo que podría escribir y desde luego, consideré que sería mezquino precisar todo lo que viví en una sola entrada de este blog. Simplemente mi Dios sabe que todas sus bendiciones las guardo en mi corazón y que mi deseo es escribir todo esto como una muestra de agradecimiento por todo lo que ha hecho por mi. Pienso en todas sus bendiciones y se me eriza el cuerpo de recordar sus múltiples muestras de amor para conmigo.

Finalmente amigo mío, como un homenaje a Jesús por estos 25 años, quiero decirte que ese mismo Dios que me bendijo con el regalo tan grande de la salvación tiene un gran amor guardado para ti. El espera con sus brazos abiertos el momento que abras tu corazón a él. No importa cuantos pecados cargues acumulados. No necesitas tener muchos para invitarlo como Señor de tu corazón. Tampoco debes temer si cargas un gran bagaje de pecados, El puede perdonar todos tus pecados si vienes a El con un corazón arrepentido y le pides que viva en tu corazón. Te dejo unas palabras que el mismo Jesús dijo: “Venid a mi todos los que están cansados y cargados, y yo los haré descansar”.

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Con Nelson Piquet



En una entrada aparte quería colgar esta foto con el mismísimo Nelson Piquet, tricampeón mundial de la Fórmula 1, y después de Ayrton Senna el piloto de F1 más famoso de Brasil.

Estábamos en el stand de Scania haciendo grupo para regresar al hotel cuando Piquet llegó rodeado de algunos periodistas y subió a un camión Scania de la exhibición, finalmente me cuentan que compró un Scania para trasladar los karts de uno de sus hijos.
Para alguien como yo, a quien le gusta la F1 una foto con Piquet es un excelente recuerdo. Por eso lo comparto con ustedes.

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Fotos en FENATRAN (Brasil)

En la última semana de Octubre estuve en Sao Paulo por motivos de trabajo. Como parte de la visita fuimos la Feria Nacional de Transporte (FENATRAN) en el centro de Sao Paulo. Les comparto algunas fotos de la visita a esta feria.
El Stand de Scania. No es por nada pero creo que fue el mejor.

El nuevo modelo de cabina de los camiones Scania.

La competencia (Volvo) presentó un camión con un motor de 700 HP. Alucinante.

Con parte de los participantes del evento al que asistí. Todos son de Scania.


Con Omar (Bolivia), Maria Fernanda, René y Aline (Brasil)



En la feria hubo un stand del Instituto Ayrton Senna. En la foto, la exhibición de un traje usado por él.

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Saúl y David: ¿Cuál fue la diferencia?


Saúl y David fueron reyes de Israel y sus historias tienen algo en común: Ambos cometieron pecados durante sus respectivos reinados; pecados que encendieron la ira Dios. Sin embargo encontramos también que aún cuando Dios decidió castigar a ambos, Saúl fue desechado del trono de Israel y David por el contrario mantuvo su reinado por un largo tiempo más. ¿Porqué Dios no desechó también al Rey David?¿Es acaso que Dios hace acepción de personas?¿Fue acaso Dios condescendiente con David por tener hacia él un amor diferente que el que tuvo por Saúl?¿Fue que Dios pasó por alto el pecado del Rey David? La misma Biblia se encarga de enseñarnos cuál fue la razón por la que Dios no actuó de la misma manera con Saúl.

Saúl pecó de desobediencia a una orden explícita de Dios, quien le había mandado a destruir a Amalec y todo lo que había en su tierra porque éste se opuso al pueblo de Israel cuando salía de la tierra de Egipto. Fue así que Saúl pelea contra el pueblo de Amalec, lo vence en batalla, pero obedeció a medias la orden que Dios le había dado: “Tomó vivo a Agag rey de Amalec, pero a todo el pueblo mató a filo de espada. Y Saúl y el pueblo perdonaron a Agag y a los mejor de las ovejas y del ganado mayor… y no lo quisieron destruir…” (1 Sam. 15:8-9). Luego Dios dijo a Samuel:”Me pesa haber puesto por rey a Saúl, porque se ha vuelto de en pos de mi, y no ha cumplido mis palabras”. Sin embargo Saúl creía que había hecho lo correcto, pues cuando Samuel lo confronta con su pecado Saúl trata de justificarlo, culpando al pueblo y diciendo que lo que habían tomado de Amalec era para ofrecer sacrificios a Dios. Samuel le dice que Saúl que Dios había decidido desecharlo “…para que no sea rey sobre Israel”. ¿Se quebrantó Saúl por esto? La respuesta es “No”. Lo que le reocupó a Saúl era su reputación, lo que iba a pensar el pueblo, los ancianos y militares de su pueblo. Por eso le dice a Samuel “te ruego que me honres delante de los ancianos de mi pueblo y delante de Israel, y vuelvas conmigo para que adore a Jehová tu Dios” (1ª Sam.15:30). El prefirió la honra de los hombres antes que el arrepentimiento y el perdón de Dios, y por eso fue desechado por Dios.

David cometió un execrable pecado, creo que incluso peor que el que cometió Saúl (aunque para Dios no hay pecado grande o pequeño). David se enamoró de una mujer casada con uno de sus valientes guerreros llamado Urías. Mientras su ejército estaba en guerra, David paseaba por el terrado de su palacio y vio a Bestabé, esposa de Urías, bañándose en su casa (seguramente deseando ser vista por el rey) y la mandó a llamar, y cuando ésta vino a él ambos se hicieron adúlteros y mantuvieron una relación producto de la cual ella quedó embarazada. Al enterarse David manda a llamar a Urías y lo envía a su casa para que esté con Betsabé su mujer y hacerle creer que el hijo de ella sería suyo. Urías se negó a ir a su casa y estar con su mujer mientras su ejército estaba en guerra por lo que David ordena a Joab, jefe de su ejército, que ponga a Urías en el frente de batalla para que éste muera. Una vez muerto Urías tomó como su mujer a Betsabé.

¿Cómo es entonces que Dios no desechó también a David? ¿No fue algo abominable lo que hizo David con Urías? ¿Por qué no hizo Dios lo mismo que hizo con Saúl? La razón es que David a diferencia de Saúl reconoció su pecado y se entristeció por esto: “Pequé contra Jehová” y se arrepintió sinceramente, por lo que Dios le dijo a través de Natán “…No morirás” (2ª Samuel 12:13). Igual recibe un castigo de parte de Dios pues el hijo que esperaba murió.

David expresó todo su arrepentimiento en el Salmo 51. Luego experimentó el perdón de Dios y la restauración para su vida. Dios le bendijo luego con un hijo a quien llamó Jedidías que significa “El amado de Dios”, a quien conocemos como Salomón que hizo obras aún mayores que la de su padre David. No por algo dice la Escritura que “cuando abundó el pecado, sobreabundó la gracia”. David escribiría que “Bienaventurado es el hombre a quien Dios perdona sus transgresiones y cubre sus pecados” (Salmo 32:1). Dios no desecha a nadie si existe un arrepentimiento genuino; seguramente el pecador será alcanzado por las consecuencias de sus pecados, pero Dios en su gran amor tiene perdón para su alma.

Encontré este video donde un buen amigo de mi familia y hermano en la fe, Agustín Vásquez Haro, narra el Salmo 51 de David. Que les sea de bendición.



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